Salmo 35: pelea, oh Jehová, con los que me combaten

Por Sophie · 2 de noviembre de 2026 · 5 min de lectura

El Salmo 35 es la oración de un hombre atacado injustamente que pide a Dios que lo defienda. David pone su causa en manos de Dios en lugar de vengarse él mismo.

Aquí tienes el texto completo en la Reina-Valera 1909, dividido en tres partes, con el significado de cada una, cómo leer sus palabras duras y una oración.

Versículos 1 al 10: pelea con los que me combaten

“Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten. Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda. Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di á mi alma: Yo soy tu salud. Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan. Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Jehová los acose. Sea su camino oscuridad y resbaladeros; y el ángel de Jehová los persiga. Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron hoyo para mi alma. Véngale el quebrantamiento que no sepa, y su red que escondió lo prenda: con quebrantamiento en ella caiga. Y gócese mi alma en Jehová; y alégrese en su salud. Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?”
Salmos 35:1-10

David llama a Dios como quien llama a un defensor: con escudo, lanza y el ángel de Jehová. Insiste en que lo atacan sin causa. En medio de la petición aparece una promesa: su alma se alegrará en Jehová, que libra al débil del más fuerte.

Versículos 11 al 18: me devolvieron mal por bien

“Levantáronse testigos falsos; demandáronme lo que no sabía; Volviéronme mal por bien, para abatir á mi alma. Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno. Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba. Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: despedazábanme, y no cesaban; Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes. Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones. Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo.”
Salmos 35:11-18

La herida se vuelve personal. Testigos falsos acusan a David, y quienes se burlan de él son personas por las que había orado y ayunado cuando estaban enfermas. La pregunta hasta cuándo expresa el peso de la espera.

Versículos 19 al 28: despierta para hacerme justicia

“No se alegren de mí mis enemigos injustos: ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo. Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas. Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto! Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes. Muévete y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío. Júzgame conforme á tu justicia, Jehová Dios mío; y no se alegren de mí. No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado! Avergüéncense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí. Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, que ama la paz de su siervo. Y mi lengua hablará de tu justicia, y de tu loor todo el día.”
Salmos 35:19-28

David pide a Dios que no se quede callado. El salmo termina en alabanza: su lengua hablará de la justicia de Dios todo el día. Jesús retoma la expresión del versículo 19, me aborrecen sin causa, para hablar de sí mismo en el Evangelio de Juan (Juan 15:25).

Cómo leer las palabras duras del Salmo 35

El Salmo 35 pertenece a los llamados salmos imprecatorios, donde el salmista pide que sus enemigos sean avergonzados. Estas palabras a veces impactan, pero muestran algo valioso: David le dice a Dios su enojo y le confía la justicia, sin tomar la venganza en sus manos. Los cristianos las leen también junto a la enseñanza de Jesús:

“Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;”
Mateo 5:44

Quién escribió el Salmo 35 y cuándo rezarlo

El título lo atribuye a David, que fue perseguido y calumniado muchas veces, sobre todo por Saúl. Hoy se reza:

Oración del Salmo 35

Señor, me atacan y me siento sin defensa. Pongo mi causa en tus manos, porque tú lo ves todo. Defiéndeme, líbrame del rencor y no me dejes devolver mal por mal. Dame paz mientras espero tu justicia, y que mi boca te alabe otra vez. Amén.

Para más salmos, lee el Salmo 91 y el Salmo 23, o los versículos sobre la protección de Dios.

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Preguntas

¿De qué habla el Salmo 35?

De un hombre atacado injustamente por testigos falsos y personas ingratas, que pide a Dios que lo defienda y promete alabarlo por su justicia.

¿Por qué se usa el Salmo 35 en la batalla espiritual?

Porque pide a Dios que pelee contra los que pelean contra el creyente. Muchos lo rezan para ponerse bajo la protección de Dios frente al mal.

¿Quién escribió el Salmo 35?

El título lo atribuye a David.

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